En 2009, conductores ebrios causaban 40 siniestros por día; el número cayó a casi 10 en 2023
La Ley Seca (Ley 11.705/08), que implementó la tolerancia cero para el consumo de alcohol al volante, cumple 15 años el día 19 con el logro de haber reducido en un 76% el número de siniestros de tráfico provocados por la combinación mortal de alcohol y conducción. Mientras que en el primer cuatrimestre de 2009, justo después de la entrada en vigor de la ley, conductores ebrios causaban 40 accidentes de tráfico y 2 muertes por día, en 2023 este número se desplomó a casi 10 siniestros y 1 muerte cada 2 días. “Esta es la prueba inequívoca de que la Ley Seca funciona y salva vidas. No es casualidad que varios países del mundo usen nuestra legislación como ejemplo”, afirma el director científico de la Asociación Minera de Medicina del Tráfico (Ammetra), Alysson Coimbra.
Según Coimbra, el desafío ahora es extender a todas las capitales el modelo consagrado de la Operación Ley Seca de Río de Janeiro y aumentar la severidad de las etapas que siguen a la sanción en los controles. “Cuando un conductor ebrio mata a una persona y sale libre después de una audiencia de custodia, el mensaje que queda para la sociedad es que este crimen queda impune. Eso necesita cambiar”, comenta.
Entre enero y abril de 2009, 249 personas murieron y otras 4.211 resultaron heridas en 4.813 siniestros provocados por conductores ebrios. En el mismo período de 2023, 51 personas perdieron la vida y otras 1.019 resultaron heridas en 1.143 siniestros. El levantamiento fue realizado por Ammetra basándose en datos de la Policía de Carreteras Federal (PRF). “A pesar de la caída, aún tenemos un largo camino por recorrer. Los datos actuales muestran que, todos los días, conductores ebrios causan casi 10 siniestros de tráfico solo en las carreteras federales brasileñas. Este número necesita disminuir para que, efectivamente, tengamos un tráfico seguro para todos”, comenta el médico especialista en Medicina del Tráfico.
Concienciación
Las estadísticas demuestran cuánto la Ley Seca salva vidas, pero aún tenemos números muy altos de sanciones por conducir bajo el efecto del alcohol y por negarse a realizar la prueba del alcohómetro. Desde el inicio del año, la PRF ha estado ampliando la fiscalización: el número de operativos de la Ley Seca creció un 51% en el primer trimestre, en comparación con el mismo período del año pasado.
En los primeros cuatro meses de 2023, se aplicaron 4.621 sanciones a conductores que manejaban bajo el efecto del alcohol y otras sustancias psicoactivas, y otras 16.438 a aquellos que se negaron a hacer la prueba del alcohómetro. “Quien no ha bebido no tiene motivo para rechazar hacer esta prueba. Por eso la sanción para quien se niega es la misma para quien es detectado en el etilómetro. Es necesario que quede claro que la policía puede sancionar al conductor ebrio incluso sin esta prueba. Pruebas testimoniales, evaluación de signos de embriaguez (ojos rojos, signos de agresividad, impaciencia y aliento etílico) y la constatación de que hay dentro del vehículo latas y botellas consumidas ya valen como una prueba. La ley se perfeccionó para cerrar el cerco a este crimen”, afirma el especialista.
Sensación de impunidad
Según Coimbra, la certeza de no ser arrestado hace que muchos conductores insistan en conducir después de beber. Un ejemplo reciente de cuánto todavía necesita avanzar la legislación ocurrió en Campo Grande. Un médico que había sido condenado por causar la muerte de una abogada de 24 años al conducir ebrio en 2017 volvió a ser arrestado por conducir ebrio y provocar otro accidente. Fue condenado a 2 años y 7 meses de prisión por homicidio culposo, pero cumplía la pena en régimen semiabierto. Solo después de provocar un nuevo accidente por conducir ebrio fue arrestado preventivamente.
En la evaluación del especialista en seguridad vial, es necesario aplicar el concepto de dolo eventual al conductor que, a pesar de conocer los riesgos de conducir ebrio, insiste en cometer el crimen. “Al infractor que causa la muerte y heridas al conducir ebrio se le debe aplicar el máximo rigor de la ley, porque solo eliminando la sensación de impunidad podremos salvar vidas en el tráfico”, concluye.