Mansión a orillas del canal de Mangaratiba mezcla íconos del diseño con toques de brasilidad en la decoración
Viviendo desde hace 14 años en el extranjero, la empresaria e influencer digital Belle Silva no oculta de nadie que está enamorada de Brasil. Siempre que puede, pasa una temporada en Río de Janeiro. En los últimos años, Belle y su esposo, el jugador Thiago Silva, dedicaron atención especial a la construcción de un refugio de vacaciones para la familia en medio de la exuberante naturaleza de la Costa Verde. La propiedad tiene 2.800m2 de área construida en un terreno de casi 7.000m2.
Cuando están en Brasil, la pareja hace cuestión de matar la nostalgia de familiares y amigos, por lo tanto, la casa de Mangaratiba fue ideada para ser un espacio que acomodase invitados con el confort y todas las comodidades de una casa de veraneo, pero sin renunciar al buen gusto y sofisticación. “Cada vez que estamos en Río la casa se llena, entonces pensamos en un proyecto en el que la familia tuviera todo para divertirse, sin tener que salir de casa”, explica Belle.
La arquitecta y diseñadora de interiores Leila Dionizios fue la elegida para la misión de unir el estilo limpio y moderno de Belle con los toques de brasilidad que un refugio playero pide. “Exploramos materiales naturales, alineados con piezas icónicas del mobiliario brasileño. Un ejemplo de esta mezcla está en el comedor, que tiene la mesa Fifity del diseñador Guilherme Torres, hecha exclusivamente para este proyecto. La lámpara Kuripaco, de Sergio Matos, que mezcla regionalismo y diseño, fue usada para dar el toque brasileño”, comenta Leila.
El proyecto valoró el uso de piezas firmadas por diseñadores como Sergio Rodrigues, Jader Almeida, Ricardo Fasanello, Paulo Alves y Jorge Zalszupin. “Tuvimos una curaduría muy depurada de las piezas de diseño de este proyecto, tenemos cuadros de Gabriel Wickbold, que ya era del acervo de Belle, una colaje de Rosana Ricalde, un lienzo de Sebastião Rodrigues, escultura de Lucas Bueno y obras firmadas por Rodrigo Zampol, Sui y Jonathan Adler”, comenta Leila.
Ocio y bienestar
Como el enfoque de la casa es el descanso y la diversión, hay un pabellón destinado al ocio con piscina, redario, gimnasio, SPA, salón de belleza, campo de fútbol y cancha de futvóley. “A Thiago le gusta reunir a los amigos en el fútbol o futvóley. Él planeó totalmente el campo, el vestuario y el gimnasio a su estilo, y hicimos una zona gourmet justo al lado porque, después de los partidos, hay barbacoa, claro”, cuenta Belle.
En el piso principal, una sala de juegos y de cine se integran a la sala principal a través de grandes paneles. En la terraza principal, una zona gourmet completa para las fiestas. “Nos gusta mucho la fiesta y recibir a los amigos. Como el espacio es amplio, tenemos opciones para quienes gustan de la tranquilidad y también para quienes prefieren la agitación. Puedo dormir tranquilamente en el redario mientras Thiago corre tras la pelota en el campo con los amigos. El proyecto fue planeado para eso”, comenta Belle Silva, añadiendo que hace cuestión de elegir cada mueble y pieza usados en la decoración.
Ella también ideó la bodega, ejecutada en freijó, que se encuentra en el piso principal y tiene capacidad para 2 mil botellas, “Me encanta el vino y reunir amigos, por eso quise una bodega. El espacio es otro rincón de descompresión”, comenta la empresaria.
Naturaleza
Además de la vista al canal y de estar rodeada por la exuberante vegetación de Mangaratiba, Belle quería un espacio verde para los momentos de descanso de la familia y eligió al arquitecto paisajista Alex Hanazaki. “Una de las cosas de las que no renuncié en el proyecto fue el redario, que se encuentra en uno de mis espacios favoritos, el jardín”, dice.
Para los paseos en barco, la pareja pidió a los arquitectos responsables del proyecto un muelle. “Eso también influyó en la elección del lugar de la casa porque facilita mucho el acceso directo al yate”, resume Belle.
Área íntima
En la casa principal, además de las suites de los moradores, se construyeron dos suites con closet para acomodar a los familiares más cercanos. Dos gourmeterías en el piso íntimo completan la estructura para ofrecer más confort y practicidad a los moradores e invitados.
Las suites de Isago e Iago fueron diseñadas para integrarse a través de un gran panel de madera. “Si quieren recibir amigos juntos, basta con abrir el panel. Lo que no va a faltar es espacio”, bromea la influencer.
En la suite master, piezas firmadas por Jader Almeida, Ricardo Fasanello y Jorge Zalszupin se suman a alfombras de forma orgánica en fibras naturales y a la iluminación natural que viene del Jardín de Invierno para traer ligereza y sensación de confort al ambiente. “La idea es una decoración limpia, con toques de color en los objetos y obras de arte. Esa parte la quise seguir de cerca para que la casa tuviera mi cara y la de Thiago. Por suerte tenemos gusto similar para la decoración y no tuvimos ningún problema en la elección de muebles, estilo y objetos”, resume la empresaria.